Las historias de Coming of Age siempre cautivan a la Academia como es el caso de Boyhood y Lady Bird no es la excepción.

Nos encontramos entre el 2002 y 2003 en el último año escolar de Christine “Lady Bird” McPherson, una adolescente muy adolescente. Egocéntrica, dramática, aburrida de la vida de los suburbios de Sacramento, de la escuela católica donde la obligan a ir por que en una escuela pública puede ser acuchillada como sucedió en la escuela de su hermano adoptivo Miguel. Pero principalmente desafiando siempre a su madre Marion. Negando su nombre de nacimiento Christine que se presenta como un acto de rebeldía y desafió hacia sus padres, auto denominándose como Lady Bird, o como ella dice “Me di el nombre a mí misma, ese nombre me fue dado por mí”.

El crecimiento y evolución del personaje, que resulta fastidioso, inculto, mentiroso y caprichoso es la esencia del film junto con la dinámica de la eterna lucha de madre-hija.

Vemos a Lady Bird pasando por noviazgos, desamores, frustraciones, diferentes amistades, negando sus mejores amigos y a sus padres, sus valores, haciendo travesuras, mintiendo sobre su realidad económica, iniciándose sexualmente y adentrándose a la adultez.

La tormentosa relación entre Lady Bird y su madre, una mujer trabajadora que se convierte en cabeza de familia cuando su marido pierde el trabajo y debe mantener a su marido, dos hijos y la novia de su hijo. Dura y un poco amargada, pero que ama incondicionalmente a su hija, sin importar lo que haga, como se comporte o si toma las decisiones equivocadas.

Con una visión simple que relata lo maravilloso que puede resultar la cotidianidad, como manejar por primera vez por tu ciudad luego de sacar el registro de conducir o la emoción de hablar por primera vez con el chico que te gusta.

Lady Bird también se trata de una visión desde la inocencia de un adolescente de todas esas dificultades con la que lidian los adultos, desempleo, depresión, las dificultades de mantener un hogar, una familia, una educación digna para los hijos y como desde la falta de compresión, no somos consciente de como herimos a nuestro padres. En el caso de los padres de Lady Bird dan hasta lo que no pueden, como hipotecar una casa por la educación universitaria de su hija.

Con actuaciones increíbles de Saoirse Ronan y Laurie Metcalf, reconocidas por la Academia con nominaciones a mejor actriz y mejor actriz de reparto respectivamente y a su directora y guionista Greta Gerwig, como mejor guión y la única mujer nominada este año a mejor dirección, ademas de ser la quinta mujer en recibir esta nominación en la historia de los Oscars y por último como mejor película.

Vale la pena verla, es una hermosa historia sobre como intentar convertirse en un adulto decente, con muchos toques cómicos y pizcas de drama que nos recuerdan a esa época complica que es la adolescencia.

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