Hace unos días perdí a mi perrita Ona, falleció sin aviso previo aunque ya tenia casi 11 años y estaba dentro de su esperanza de vida. El día que murió escribí estas palabras a modo de catarsis.

Hoy es un día extremadamente triste, hoy falleció Ona, ella era mi perro y yo era su humana.  Nos encontramos por que tenía ganas de adoptar y ella se había quedado sin casa, al parecer su antiguo humano la había dejado en la veterinaria donde la compro por que se fue a vivir a otro país. Y ahí estaba Ona, esperando una nueva familia que le de el amor que se merecía. tenía 9 meses cuando la lleve de Quilmes para Adrogue, ella era una setter inglesa, una raza de perros cazadores que no conocía, no me importa que era, yo quería un perro.  Me acuerdo que lo primero que dije cuando la vi fue “sos hermosa” y ella me ladro, seguramente la asuste. 

Como todo perro Onita rompió corpiños, bombachas, plantas, se subía a arboles para agarrar pajaritos, se subía y trepaba paredes para agarrar gatos, se iba la casa del vecino saltando un paredón. Tuvimos que modificar todo el fondo de mi casa por ella y sus escapes. Un año le compre un canasto de mimbre para que duerma y lo destrozo al día siguiente, también se le metió un pedazo de mimbre en el paladar que tuvimos que llevarla al veterinario para sacárselo. También le gustaba la pileta, le gustaba chapotear bajo la lluvia, cazar pajaritos, ladrarle a los gatos, subirme y sentarse en sillas y reposares como una reina, ella era la reina de la casa.  Te pedía con la pata que la acaricies y se ponía panza arriba para que le hagas mimos.

No le gustaba que le toquen las orejas, siempre se las rascaba cuando te acercabas a sus orejas. Medio que le jodía que la apreté y la llene de besos. Tampoco daba besitos, siempre pensé que fue por que sufrió un abandono de cachorra y la traumó, pero debe ser invento mio. Pero una vez cada muerte de obispo, te daba una pequeña lamida en la mano.

También tuvo problemas de salud, tuvo tumorcitos en las mamas y le tuvieron que hacer una mastectomía y tenía un soplito en el corazón, pero nunca le impidió ponerse a correr y jugar.  

Ona fue mamá de 10 cachorritos, dos se quedaron con nosotros, Monty y Viole que ya tienen 8 años. Siempre voy a estar agradecida por darme la experiencia de vida de criar a 10 cachorros al mismo tiempo. Me arrepiento en parte por haberla hecho tener cría pero amo que me haya dejado a sus dos hijos.

Ella era lo mas, tan expresiva, tan ortiva, con una mirada te decía “no me jodas” y también “te quiero”. Y aunque no fue mi primer perro, tuve otros perros de chica pero no duraron, por falta de tiempo de mis viejos que laburaban todo el día. Siento que ella fue mi primer perro, la metí de prepo en mi casa en un viaje de mi mamá y se gano el amor de toda la familia. Ella era mi familia, nos habíamos elegido. El dolor es inmenso, es un dolor que te saca el aire y solo pensar que no va a estar mas cuando vaya a visitar a mi mamá es una mierda. 

Me gusta pensar que vivió feliz, rodeada de amor, de humanos y perritos que la querían mucho, en un jardín enorme lleno de pajaritos para cazar. Que la rescatamos cuando se quedo sin familia y le dimos el mejor hogar posible.

El vació que nos deja es enorme, es doloroso, duele y asfixia. Fueron mas de 10 años juntas en este plano, seguramente nos encontremos en el siguiente.

Vas a ser eterna Onita, nos vemos en la próxima vida.

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